miércoles, 20 de mayo de 2009

Uno de cada tres piercings termina con problemas de salud



Lo afirman especialistas en adolescentes y dermatólogos. Algunos jóvenes sufren infecciones leves y otros hasta deben recurrir a cirugías. Recomiendan vacunarse contra el tétanos antes de la aplicación. Por: Valeria Román
EncuestaVer Resultados¿Cree que los jóvenes se informan sobre los posibles riesgos antes de hacerse un piercing?

Los "piercings" en la lengua, la nariz, las orejas, y ahora hasta en los genitales no son simples perforaciones que se usan como adornos. Pueden tener sus consecuencias serias para el organismo: uno de cada tres casos terminan mal, según advierten especialistas médicos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

"Si bien las perforaciones en el cuerpo se realizan desde hace muchos siglos, ahora son más frecuentes entre los adolescentes. Como médicos, no acordamos con la prohibición, pero nos preocupa. Es necesario que se sepa que pueden tienen riesgos", afirmó Patricia Goddard, secretaria del comité de adolescencia de la SAP.

Después de que una aguja perfora y atraviesa la piel, pueden surgir infecciones localizadas en la zona. El piercing en el ombligo (como el que tiene la modelo Paris Hilton en la panza) es el que más se infecta, por el roce y los pliegues. Pero hay otros casos que pueden llevar a operaciones, y hacen que las orejas queden deformadas. Está también el riesgo del tétanos por eso recomiendan vacunarse.

Según explicó, Julio Busaniche, especialista en adolescentes del Hospital Italiano de Buenos Aires, y autor de varios trabajos sobre piercing, se pueden producir traumatismos en la lengua, las cejas, los labios, los genitales, porque son áreas expuestas al roce o se enganchan con la ropa. Incluso se han producido casos de fractura de dientes, y problemas en la cicatrización (más comunes en los piercings de las orejas).

Las complicaciones pueden ser causadas por la falta de higiene de la zona a perforar, porque estaban contaminados la aguja u otros instrumentos, o por la falta de capacitación del profesional que realiza el piercing, entre otras razones.

Por lo general, los adolescentes se los hacen sin permiso de los padres. "Esto no los favorece", señaló Viviana Medina, coordinadora del área clínica del servicio de adolescencia del Hospital Cosme Argerich de Capital. A veces, como no cuentan con dinero, se hacen las perforaciones entre amigos y las condiciones no son óptimas.

En otras ocasiones, el piercing desencadena una infección, que debe ser tratada por un médico. Pero como los chicos no tuvieron el consentimiento de los padres para hacerse el piercing, ocultan la complicación y el cuadro se agrava. "Cuando consultan es muy tarde, y las secuelas son mayores", indicó José María Verduzco, encargado del servicio de dermatología del Hospital "Allende" y profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica de Córdoba.

Los piercings, a diferencia de los tatuajes, pueden ser removidos. Pero no es seguro que la abertura se cerrará. Además, las complicaciones pueden generar marcas irreversibles en zonas del cuerpo que se deseaban realzar, de acuerdo con Busaniche.

A fines de los años setenta, los piercings eran impulsado por el movimiento punk. Hoy, es frecuente entre algunas tribus urbanas, como los "floggers" y los "emos". Hasta el momento, no existe una legislación nacional que regule la práctica. Sí se han sancionado normas en las ciudades de Buenos Aires, La Plata, Mendoza, Concordia (Entre Ríos), entre otras. Pero los especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría coinciden en que pronto debería haber una ley para todo el país.

El Senado de la Nación dio luz verde a un proyecto que obligará a las personas que realizan piercings y tatuajes a mostrar libreta sanitaria, y a exigir la vacuna contra la hepatitis B a los clientes. También deberán poseer certificados de cursos de capacitación. Si se sanciona, los locales de tatuajes y piercings también deberán usar materiales descartables o esterilizados, y registrar la firma de consentimiento de los que se hagan la práctica. En el caso de los menores, deberán ir acompañados por sus padres.

"La mayoría de los adolescentes se los hacen –afirmó Busaniche– para remarcar su autonomía, para diferenciarse, entre otras razones, pero sería mejor que tomen medidas de prevención".
Fuente:Clarín

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