lunes, 18 de mayo de 2009

Apatía política y política reciclada...


Legislativas 2009: Apatía política y política reciclada

Nos encontramos de cara a las elecciones legislativas, con proyección a lo que será la presidencial de 2011, pero los fines de la política: la unidad del estado, el orden público, la paz interior y exterior, el bienestar, la prosperidad, la libertad, la igualdad, la conquista de derechos civiles y políticos, oportunidades para todos, y obviamente las 4 funciones básicas de todo estado: justicia, seguridad, educación y salud; serán temas de agenda para el debate político que se avecina o sólo estaremos ante una campaña sin propuestas, sin ideas, sin debate, y básicamente percibiremos la imagen del candidato, la publicidad electoral y el marketing político?
Indudablemente los candidatos de turno ya no pertenecen al grupo de políticos de raza, sino que son actores, actrices, empresarios, personajes famosos o candidatos testimoniales, pues no cuentan con proyectos, proposiciones, ideales, valores y principios por los cuales vale la pena luchar para mejorar la calidad institucional de la democracia y la vida de los habitantes, directamente se acomodan a los tiempos y a las circunstancias de hoy.
Por otro lado, los partidos políticos no constituyen la asociación dirigida a un fin deliberado, es decir tendiente a obtener beneficios o a satisfacer demandas de la sociedad a través de sus representantes, sino que por el contrario ya perdieron su rol, su naturaleza y su intención dentro de la esfera política y social. Su funcionalidad se remite solamente a procurar alianzas, que buscan crear poder y más poder para ganar más espacio o nuevas posiciones políticas.
La democracia autónoma y soberana con un cuadro institucional jerarquizado, perdió su esencia, se desvalorizó, se convirtió en una herramienta más de este mundo globalizado y mercantilizado, donde el mercado es más que el estado.
En la actualidad es evidente que comenzamos a vivir en una realidad política muy diferente a la histórica, a la tradicional y a la teórica. La democracia ha dejado de ser una realidad, la política se encuentra devaluada, y porque no decirlo también, su fin, el bien común, se encuentra en extinción. Si hoy por hoy la política no es lo que debe ser, es porque los hombres de estado la han cambiado a favor de su interés o beneficio, dado que éstos están vacíos de sensibilidad hacia los que menos tienen y más necesitan, y con la mente llena de superficialidad más que de ideas.
Pero más allá de los partidos políticos y la democracia, la decisión de los candidatos está en fomentar la incompetencia política generando descreimiento, apatía, desencanto y desesperanza, alejando así al electorado de las urnas y obligando al ciudadano a escoger lo que no quiere o pretende, sino que elige lo que hay o lo menos malo, perdiendo de esta manera otra oportunidad que le permita resolver los problemas que tenemos tanto como sociedad y como país. Los encargados de hacer política hacen oídos sordos a los reclamos de la gente, la población no puede estar feliz con su participación política. Este despropósito supone un costo para el desarrollo de la democracia, cuya evolución esta cada vez más lejos. El electorado siente que lo hacen adherirse a imágenes mudas, lo hacen retroceder en el tiempo hacia la falta de simbolismo para razonar, lo hacen involucionar, lo hacen sentir menos humano.
En la política de hoy, los candidatos se sujetan a la imagen, no hay debates ni ideas. Entonces la apatía, el descreimiento y la desconfianza es la forma en que la ciudadanía se protege ante tanta agresión de la clase política que le ha tocado sufrir. Una clase que vive en base a prebendas hacia los aparatos políticos, neutraliza la representación legislativa a decretazo limpio y que trata a los individuos como olvidados en la sala del cine mudo. Claramente no son las personas la causa del problema de desencanto que aqueja y abruma la política de nuestros días. El sistema de representación muestra la incapacidad para hacerse cargo de sus tareas para la construcción de un orden político. Los partidos políticos no generan nuevos cuadros, los rostros y apellidos se repiten como si el correr de los años y los nuevos acontecimientos y hechos no exigieran una nueva generación política, se advierte su ineficiencia como organización.
En este contexto, la élite política moderna no se renueva se recicla. Para recuperar y reestablecer la confianza en el sistema político, los partidos políticos deben revitalizar, dinamizar y recobrar su protagonismo en el escenario político, como parte primordial del empuje y fortaleza de la democracia. La forma de representación debe ser el resultado de una articulación entre sociedad y política, para eliminar la crisis que las instituciones viven en esta época y por las que la Argentina debe transitar: desde la presidencial hasta la parlamentaria, pasando por los partidos políticos, la justicia, los sindicatos, los empresarios y los medios masivos de comunicación social.


Lic. Miguel Angel Rizza
DNI 17399181

Impecable como siempre, querido amigo!!!
Gracias por tus aportes que nos ayudan a pensar y a entender algo tan complejo como la Política...
ADRIANA

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