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viernes, 19 de junio de 2009

Mi hijo el Campeón...

Mi hijo el Campeón: las presiones de los padres

Por el Lic. Marcelo Roffé
Selección Argentina Juvenil de Fútbol - Presidente de APDA
psicologia@marceloroffe.com


“Presión: es exigirle al otro más de lo que puede dar”

“Si Ud. quiere un campeón en su casa, vaya y entrénese. Mientras tanto deje que su hijo juegue y disfrute en paz”
“¿Cómo es que aquellos que son agentes motivantes primero, luego se transforman en estresores?”
“Cada argentino cree tener a un Maradona en su casa”
“Se confunde victoria con éxito y fama con gloria”

Hay distintos tipos de padres: los que emiten un doble mensaje, los desinteresados, los hipercríticos, los sobre protectores, los que todo el tiempo vociferan contra el arbitro y el rival, los violentos, los que dan indicaciones como si fueran entrenadores sin serlo... Todos estos son fuentes de estrés y de agresión, pero están también los equilibrados.

Los padres pueden ser una guía y un agente motivador o un factor de presión. Podemos graficar dos tipos de miradas (padres) : uno, el que le pregunta al hijo, luego de un partido, ¿te divertiste? y el otro, que pregunta: ¿ganaste?

La mayoría de los padres creen tener a un Maradona en su casa y generalmente no es así. Entonces los niños cargan con las frustraciones de los papás. Eso, además de ser producto de un modelo de sociedad resultadista, triunfalista, exitista, tiene relación con el querer “salvarse” por medio del hijo.

El aumento de las urgencias económicas es directamente proporcional al incremento de las presiones de los padres y el entorno: “ presión es exigir al otro más de lo que puede dar”.

Esta sería la presión externa, pero también hay presiones internalizadas que suelen ser más brutales que las externas. Muchas veces el nivel de autoexigencia puede ser destructivo, con metas demasiado altas: “Tengo que ser mejor, perfecto, no me puedo equivocar”. El deporte es concebido como una actividad lúdica, libre, competitiva y voluntaria, donde se juega el deseo propio y no el de otro. Es una escuela ideal para aprender a ser personas, porque establece las reglas, el respeto al otro, la solidaridad..

Además de los padres, hay otros agentes que presionan o influyen en el niño, principalmente los entrenadores, el entorno y los medios de comunicación.

El entrenador que no está especializado para trabajar con niños puede confundir los objetivos. Los chicos van a practicar un deporte para tener amigos, o para tener un momento de descarga o de diversión, o para internalizar reglas, y terminan abandonado porque el entrenador los presiona con los resultados y porque los lleva a la competencia.

El entorno también presiona y genera estrés cuando transmite mensajes opuestos: el padre dice una cosa y el entorno dice otra.

Los medios también bombardean a los chicos con modelos de gloria, éxito, fama y fracaso. Consideramos que es necesario tamizar estos mensajes.

“El cementerio del deporte está lleno de talentosos”, esto es así porque hay muchos chicos con buenas dotes técnicas que se han malogrado.

El libro “Mi hijo el campeón” de mi co-autoría junto a Giscafré y Fenili, además de testimonios como los de V. Oneto , A. Gambero , Javier Saviola y Chori Domínguez, tiene prólogo de José Pekerman. El entrenador de las Selecciones Nacionales dice “Voy a confesar como padre la dificultad en tomar distancia entre nuestra experiencia deportiva recorrida con metas cumplidas, frustradas o abandonadas y que queremos transferirles a nuestros hijos”.

Y el poeta nos decía: “les vamos transmitiendo nuestras frustraciones, con la leche templada y en cada canción”…!

Fuente:Asociación del Deporte amateur Universitario

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