sábado, 6 de junio de 2009

Chicos con estrés....


La vida a mil kilómetros por hora, la necesidad constante de éxito en todos los ambientes, las expectativas siempre altas, la velocidad, el consumo... Son todos componentes de gran parte de la sociedad moderna. Situaciones generadoras de estrés en miles de personas y, en los últimos años, un escenario que también afecta a los niños.

En la actualidad, son múltiples las fuentes de estrés en los chicos. Entre las más destacadas, se encuentran la sobreexigencia por parte de los maestros en la escuela, las agendas sobrecargadas y, sobre todo, la falta de contención al interior del núcleo familiar.

La licenciada en psicopedagogía y profesora de la Universidad Nacional de San Martín Liliana Fonseca, contó a lanacion.com cómo, durante los primeros meses de este año, se advirtieron numerosos casos en que chicos de primero y segundo grado presentaron cuadros de insomnio por miedo al fracaso durante el ciclo lectivo.


Los sistemas de evaluación cada vez más tempranos (en muchas escuelas hay exámenes trimestrales en primer grado) y el aumento de las tareas para el hogar tienen como resultado chicos muy desmotivados o con demasiadas preocupaciones.

"Existen múltiples llamados de la escuela porque al chico le duele la panza o la cabeza y estos son todos signos de estrés", cuenta Fonseca, quien también aclara algunas posibles soluciones a estas patologías. "La escuela, en sí misma, implica una exigencia. Pero el niño tiene muchos espacios recreativos donde disminuir ese grado de estrés, que pueden ser un deporte no demasiado competitivo, un instrumento musical o una actividad artística.

Sin embargo, la realidad es que en muchas de las escuelas porteñas, sobre todo en las de clase media o alta, donde los turnos son de ocho o diez horas, se torna difícil encontrar el tiempo para realizar estas actividades sin que se transformen en una nueva exigencia.

"Como contrapartida, en los sectores más bajos, donde la necesidad de satisfacer cuestiones básicas ejerce una presión sobre el chico, tampoco queda lugar para actividades que tengan que ver con la recreación", agrega Fonseca.

La familia, el entorno ideal que a veces falla

Las agendas de los chicos son, muchas veces, agendas de adultos. Salen de las escuela, van a clases de inglés, de guitarra o a la escuela de fútbol. Todas actividades que facilitan su desarrollo en la medida en que no sean todas juntas y se promueva, desde el entorno familiar, el tiempo necesario para el diálogo, el juego en casa y el tiempo libre.

"La contención familiar parte de conocer qué hijo tengo", cuenta Fonseca. "Uno, como padre, ve a su hijo con condiciones para realizar distintas actividades, pero es necesario regular la expectativa propia y no proyectar insatisfacciones personales sobre el chico, actitud que obtura la capacidad de desear, de pelear por las cosas, de enfrentar los problemas del mundo adulto".

"Terminamos viendo adolescentes débiles, que se refugian en el alcohol, las drogas y la diversión rápida porque no están acostumbrados a sostener un esfuerzo de desear cosas y que esas cosas cuesten, pero cuesten lo normal. Cuesten lo que están capacitados para resolver", agrega la psicopedagoga.

Por Tomás Rivas
De la Redacción de lanacion.com
trivas@lanacion.com.ar

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