martes, 17 de marzo de 2009

"Para educar a un niño se necesita la aldea entera", dice un proverbio africano.


Los Adolescentes y la Violencia...


En las últimas semanas nos hemos visto conmocionados por distintos casos de violencia que se presentaron en nuestra sociedad y, como actores principales, a los adolescentes: violencia entre pares (bullying), y en la confluencia entre adolescentes y adultos -sus figuras de identificación- (docentes, directivos, padres). Un tema recurrente y que preocupa ya que se registra dentro de un marco social donde las acciones agresivas y violentas también encuentran fundamento en los adultos, lo que genera un profundo malestar en los adolescentes de hoy que se manifiestan bajo diversas formas: sensación de abandono, falta de contención y un sentimiento de amenaza por parte de su entorno.

Al hacer referencia a la violencia -entendida como el sometimiento a un otro mediante el uso de la fuerza-, siempre es necesario puntualizar el concepto de “poder”. En situaciones de violencia hay un ejercicio desigual del poder y un daño a otro, a manera de sometimiento, humillación o menosprecio.

El trabajo clínico muestra, con frecuencia, que los adolescentes que protagonizan situaciones de violencia, provienen de entornos donde ellos mismos vivenciaron actos violentos. Estos actos: verbales, físicos o psíquicos, permiten distinguir al maltrato como un denominador común, y permiten esclarecer luego una gama de respuestas que basculan entre la naturalización de la violencia - En donde los adolescentes “naturalizan” los actos de violencia por necesidad o impotencia relanzando, de esta forma, un nuevo circuito de violencia y abuso- o la justificación – en donde los actos violentos quedan justificados por ideas o creencias que sólo permiten sostener impunes las prácticas y los discursos a los que se ven sometidos (“mejor una buena paliza que remediar después”).

Para la resolución de los casos de violencia en las escuelas, es necesario que el adulto pueda ocupar el lugar del otro que contiene, que cuida y que apoya mediante la posibilidad de crear nuevos espacios de aprendizaje que permitan encontrar nuevas y originales formas de resolver los problemas y de relacionarse con los demás. Aquellos adultos que dirigen las instituciones escolares, deberán estar capacitados para poder plantear estrategias pedagógicas facilitadoras, que centren su interés en la figura del niño y que permitan un trabajo conjunto entre la escuela, el hogar y la comunidad.
Los adolescentes y la violencia
Rosina Duarte, Lic. en Psicología - Coordinadora de Clinicar info@clinicar.com.ar / www.clinicar.com.ar

Siempre comento que en mi peregrinar por distintas escuelas, acompañando a mis hijos veo muy pocos padres, veo que los chicos están muy solos, enojados ,confundidos,sin recursos emocionales para hacer frente a la agresividad de los medios,la falta de valores,con su apatía o violencia nuestro chicos nos están pidiendo ayuda a gritos...

ADRIANA

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