jueves, 10 de septiembre de 2009

Gente Tóxica...


–¿Cómo se define a la gente tóxica?
–Es la gente problemática, las personas que te complican la vida, te transmiten angustias, miedos, te hacen sentir mal. Son esas personas con las que te cada vez que te encontrás, te quedás mal.


Identikit
–¿Y qué señas nos permiten identificarlas?
–Todas las personas que te transmitan miedo sistemáticamente, ésas son personas tóxicas. Todos tenemos rasgos tóxicos, todos tenemos algo de “meteculpas”, algo de envidia. Pero el tóxico es el que tiene una manera de funcionar y vivir con eso. Yo enumero en el libro las toxicidades más frecuentes. Por ejemplo, la mamá “meteculpas”, el jefe autoritario, el amigo envidioso, el desconocido agresivo. Y describo cada uno de los tóxicos, explico por qué funcionan así y digo qué podemos hacer frente a ellos.

–¿Cree que la gente “no cumple sus sueños” porque hay otros que se lo impiden o sólo porque no se lo propone?
–Lo que pasa es que hay gente que te complica la existencia. Vos pensá el caso de un trabajador, que quiere progresar con ideas creativas y que quiere meterle para adelante, pero tiene un jefe inseguro. Y ese jefe seguramente será autoritario, gritará, tendrá mente cerrada, y como tiene miedo que le serruchen el piso, va a bloquear las capacidades del trabajador.


Intoxicados
–¿Todos intoxican?
–Los tóxicos huelen a las personas con autoestima débil, y los manipulan. En Autoboicot hablo de cuando los tóxicos somos nosotros mismos. La autoestima tiene dos brazos: la dignidad (“yo merezco ser feliz”) y la eficacia (“yo puedo”). Hay gente que tiene lastimados alguno de esos brazos.

–¿Qué busca la gente en sus libros? ¿Fórmulas, recetas?
–Creo que el éxito de mis libros es que tratan de temas que nos tocan a todos, pero también a que hay consejos prácticos, y es entendible. Lo escribí tanto para gente que hizo un posgrado en Harvard como para un almacenero. Además, la fórmula “gente tóxica” es nueva en la Argentina, pero se usa hace tiempo en los Estados Unidos. Yo creo que he hecho que desembarque el concepto, y eso ha hecho que ahora muchos entiendan que hay gente que “intoxica”.

–¿Qué pasa cuando el hecho de impedir que otro consiga su objetivo es lo que permite que uno sí lo cumpla? Sucede a menudo y a veces es inevitable: por ejemplo, para que alguien consiga un empleo tal vez otro debe perderlo...

–Un tóxico puede ser un muro o una puerta. Un muro te va a frenar, pero una puerta te puede llevar a otro nivel. Yo puse un ejemplo en el libro: ¿viste cuando alguien nos lastima y nos quedamos “pegados” con eso? Lo que tenemos que hacer es agradecerle al tóxico, porque él puede ser una fuente de conocimiento interno. Pero hay que tener cuidado de no ser lo opuesto: un adicto emocional a las opiniones de los demás.

Fuente: Bernardo Stamateas
GENTE TÓXICA...

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